Tuesday, June 21, 2011

Ella.

Se quiebra, se revienta por dentro.
Y por fuera, sigue intacta como la muñeca perfecta de porcelana siempre sonriente.

Fuerza, amor, felicidad.

Ella da y da… no le interesa recibir, es un amor puro sin deudas ni facturas. Ama al más débil, al necesitado y para ella nada. No espera amor como cambio. Espera atención. Si esperar ya estaba mal, que fuese atención solo la convertía en un ser complicado de cuyas fuerzas aún hoy en día me pregunto si eran reales o solo egocentrismo. Salió a la calle a caminar descalza y se encontró con ella misma, en todas las personas veía su rostro, se aterrorizaba pero había un morbo dentro de ella que le agradaba, era como ver su ser fragmentado en miles, en millones!

Pedazos tan pequeños, tan minuciosamente cortados. Al cabo de unos minutos solo pensaba que ella era demasiado pequeña para poder fragmentarse, para tener importancia y empezó a ver millones de rostros diferentes de nuevo. Prendió su cigarrillo camino a sus clases, como era de costumbre no desayunó ni lo había planeado. Se decía que el mejor alimento era el teatro, su hambre no era física, por el contrario, está rugía en el alma. Sus falencias internas las cubría con enfermedades físicas. Pesaba 40 kilos y amaba ser tan diminuta que pareciese apenas una niña y creía que de lo pequeña podría desaparecer, esfumarse de la vida un día sin dejar rastro y poder demostrarles que no era cobarde, que al contrario fue lo suficientemente valiente para decidir su propio destino, su propia muerte.
A veces tenía este sueño donde sin comida podía vivir y donde al no comer se hacía feliz, se volvía perfecta y más pequeña; pero claro, los sueños, sueños son.

En la mitad de su clase de Gestos y Comprensión Social su mente se elevó y sus ojos perdidos empezaron a pensar en cómo sería su vida si hubiese aceptado la propuesta de aquél hombre que alguna vez amo, si sus demonios la hubiesen dejado hablar y hubiesen dejado a su alma salir a flote, pero estas cadenas estaban muy bien soldadas en aquél entonces. Cadenas ahora llenas de óxido y putrefacción, ellas ahora infectan su sistema, se la comen desde adentro, dejan la carne viva que arda, que se convierta en polvo.
Ella, como la perfecta muñeca que es, sonríe, ríe y llora como cualquier otro maniquí de porcelana; y por dentro carga su lepra, ese cáncer que se encuentra a solo segundos de colapsar y causar una metástasis letal. Llegaría primero a sus riñones, así detendría todos los excrementos de las ideas, lo peor del ser humano y sus miedos, los dejaría adentro para que se pudran, seguiría inmediatamente con el hígado, así quedarían todas las ideas corruptas, contaminadas almacenadas de tal manera que el alma las siguiese pensando. Próximo a esto, atacaría los pulmones para detener su respiración y causarle una muerte lenta al corazón y al cerebro por cuestiones prácticas. Así el cerebro tendría tiempo de hacer un recuento de imágenes pero sobre todo de errores y llenarse de arrepentimiento y angustia, entonces el corazón podría taponarse de secretos, mentiras, engaños y lágrimas. Despacio y sin afán ocurre la muerte lenta de los sentidos, del alma cuyos vicios tan grandes alcanzaron sus virtudes. El alma, aquella pesadez que llevamos siempre en la boca del corazón.

No comments:

Post a Comment