Esa frase que está mal escrita, que nadie quiere oír.
Como si un pedacito de vidrio quisiera ser indestuctrible.
Cómo es posible creerse fuerte y saberse débil?
Eso es incluso posible?
Qué anormalidad tan indiscreta posee para terminar siendo víctima, si ella era el victimario?
Orar a quién?
O qué?
Que me ayude el Tequila, y me bendiga el cigarrillo.
Aprendí muy bien a no dar mi vida, a no regalar mi cariño, y mucho menos a darle a alguien mi cabeza.
El corazón no me lo juego, ni lo apuesto, no está perdido y nadie lo tiene ganado.
Es mío, casi todo, es mio. Doy un pedacito, al mejor postor, a los mejores postores.
Pero son pedacitos pequeños sin los cuales podría vivir, nadie quiere morir de amor.
Aprendí también a no depender de ningún tipo de afecto, sólo del mio hacia mí.
Pero qué cagada, si yo no me quiero, seguramente ser egoísta no me queda bien.
Entonces, sí. Dependo de mis relaciones, no de todas, y no de manera mortal, pero sí las necesito para recordarme de vez en cuando, que sigo viva.
No es que me muera sin la primera persona, y la que es mi segundo plato, simplemente sería más aburrido. Y yo presento una grave alergia al aburrimiento en cualquiera de sus formas.
Sí, tengo miedo de estar sola, porque la única vez que lo estuve, fue cuando me fui de putas, perdí el orgullo, la dignidad, y me perdí a mí misma.
Tal vez, necesite un poco verme reflejada en los ojos de alguien más, para no perder mi camino, ni desviarme en las curvas.
No conozco qué es la honestidad, no es mi fuerte, y a decir verdad, entre más honesto uno sea, más ladrillos le caen en la cabeza.
No por esto, diga que soy una mitómana, es decir, que soy una compulsiva que necesita mentir todo el tiempo, no.
Soy una mentirosa, cuando es necesario, cuando tengo que salvarme, cuando sé que si se enteran de mi verdad, saldrían corriendo al otro lado, en esos momentos me veo en la obligación de decirles a las personas lo que quieren oír.
No siempre soy así, no siempre regreso al vacío en medio de una cama, a ese lado de la casa abandonado al que nadie quiere ir.
Pero tengo mis episodios, y como decía Marylin Monroe:
"If you can't handle me at my worst, then you sure as hell don't deserve at my best."
Y es que entonces, la única que me merece tiene cuatro patas, ojos grandes y mucho pelo.
Seguramente, soy de esas personas que se hicieron para estar solas, aquí debo hacer la diferencia, solas, no solitarias.
De esas personas que tienen amigos, y hasta novio, amantes, cuentos, relaciones discretas, que salen, toman, ríen, fuman y les gusta que las consientan, pero que cuando están mal saben que las únicas personas en las que pueden confiar son ellas mismas. Esa cosa que ven al espejo, en eso. En eso es lo único que pueden confiar, porque nadie les asegura que esos amigos, esas relaciones, cuentos y demás se mantengan si la ven mal, débil y pequeña.
Y así se mantuvieran, esa barrera no quiere dejarla ir, no quiere quitársela, y enterarse que se encuentra sola, desde el principio hasta el final.
Y que la soledad, esa misma soledad que la acompaña se convertirá en su mejor atributo y su peor defecto, la llevará a la locura, al desastre, a ser una tía loca de los gatos que cuida de todos, y a ella nadie la cuida.