Friday, June 24, 2011

Ausente

“Y has de ver el tornado de mentiras revoloteando sobre edificios grises y sombras semejantes a personas, y has de ver un arcoíris de falsedades, de ideologías vacías, sobre un cielo que ahora es de lunes.”

Has oído repetir esto una y otra vez al loco de la calle 69.

El olor a lluvia y autopista a las 3 de la mañana mientras caminas hacia tu casa, luego de situarte entre una multitud aristócrata llena de licores caros, ojos vacios y cuerpos de solo huesos.

Piensas que vendrá a la madrugada siguiente, si estarás perdido oficialmente en el reloj como andas usualmente, por lo cual eres llamado inadaptado a la “sociedad”; o si alucinaras con ángeles sobre la cabecera de mármol de tu cama.

Te levantas, continuas bastante ausente y desatento, riegas el café sobre el mesón de la cocina, sin aun bañarte, sales de tu casa y te diriges al trabajo como si fuera cualquier miércoles, ves gente caminando como si tuvieran ya rutas predeterminadas, gente elegante, gente con trajes baratos, gente con zapatos italianos, gente con pintas extravagantes y llenas de color, hombres extraños con ropa suficientemente pegada como para que las mujeres solo miren un lugar, mujeres llenas de pensamientos que parecen hablar solas para ordenar ideas, mujeres entaconadas de mini faldas queriendo siempre llamar la atención y como siempre la misma mujer que ves todos los días, la mujer empresaria, audaz, violenta en su trabajo, a quien como por costumbre sigues, entras al mismo edificio que ella, y subes al mismo tiempo al elevador, ella baja como siempre en ese piso de revistas de temas vacios y esqueletos mostrados como moda, tu actúas como cualquier otro día le sonríes amablemente y ella te evade como ya sabes, aunque en el fondo de tu subconsciente esperas que algún día te devuelva una cálida sonrisa, aunque… no ni siquiera, al menos una sonrisa de esas de fotografía, postizas.

Llegas al piso 11 donde trabajas al lado de personas con aspiraciones a ser dueños de empresas, monopolios, y clubes de hombres de pantalones altos y pelo blanco, pero esta vez en vez de caminar hacia tu pequeño lugar de trabajo de 2x2, te diriges nuevamente al ascensor y oprimes el numero 6, tomas valentía para hablar con aquella mujer que te intimida. Cuando llegas dices ser el corresponsal de una diseñadora y que necesitas hablar urgentemente con ella. Te dirigen hacia una sala donde te sientas en una silla de cuero, esperas… y esperas… pero allí no sucede nada, entonces alucinas con hombres muertos, con mujeres enamoradas, con tragedias y comedias, con dramas, con nostalgias que se dan al creer estar hablando solo por los últimos 475 años.

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