No, no de extrañar porque lo necesitas, ni porque lo quieres tanto que hace falta, extraño que no tengo con quien hablar cuando quiero verme el alma como soldaditos que salen de mis ojos, así como lo hacía Teresa.
Eso extraño.
Sé mi espejo, como siempre lo fuiste.
Golpéame, voltéame la cara y dime que no es así, que crea un poquito en mí, que distinga mis mentiras.
Grítame y hazme entender que no soy tan mentirosa y obstinada, que puedo aguantarme y que no tengo que fumar, ni hacerme una lobotomía moderna.
Hey, hey, querida reprimida dentro de mí, no dejaré que te apoderes de mi locura, seguiré fumando, metiendo y tomando cuanto se me dé la puta gana, porque quiero, pero principalmente porque estoy viva y por eso puedo.
Soy una inútil muchas veces, malgasto a las personas, las malacostumbro, las desprecio, pero también las quiero, las amo, las beso y me las follo.
Y qué puta suena eso.
Y qué estereotipo tengo yo, y que esto me volví, y que aquello ya no soy.
Si miran muy bien, seguramente sí tengo un estereotipo, una adolescente cualquiera, con pelo rojo como cualquiera, con caderas con lunares como cualquiera, con ojos color indefinible como cualquiera, con una cicatriz al lado de la oreja como cualquiera, con piernas elásticas y bailarinas como cualquiera, con mucho de adelante y poco de atrás como cualquiera, con mucha ropa oscura como cualquiera, con letras de fuego como cualquiera, con gastritis y migraña como cualquiera, con palabras muy fuertes, demasiado dolor adentro, con alegría en los labios pero un vacío infinito en el centro de mi vientre, así como cualquiera.
Absolutamente cualquiera.
No comments:
Post a Comment