Tuesday, November 8, 2011

Paper Bag

Y escuchaba Hunger hurts but starving works when it costs too mucho to love, y pensaba en la ironía.
No, el hambre no dolía, ayunar no funcionaba (nada servía), y amar no costaba.
Precisamente, dolía no llenar ese ideal absurdo que se encontraba en su cabeza, nada servía porque se había jodido ya todos sus órganos y todo funcionaba al revés, y podía amar a cualquiera, al mejor postor, o al peor, unas cuantas caricias, palabras lindas y ya podía amar, sin restricciones y decía que su límite era el cielo.

Qué pena, si ella supiera que los fuertes sabían esto, sabían todos los trucos y las artimañas para convencerlos, a la otra raza. Para quitarles la poca fuerza, desmantelarnos, arrinconarlos, humillarlos, y amarlos (a su modo) , a su antojo quitarles cada pluma, cada libertad y cada cabello.

Ella, había cambiado, muchos atracos cerebrales, y amorosos le habían enseñado. Ahora, habían muros, laberintos, trampas mortales y puertas giratorias en su cuerpo, se podría decir que fue una muralla china de mil kilómetros de inteligencia de largo, y 40 de dolor de ancho, su fuerza había superado a los de su raza. No era fuerte, su crueldad no era suficiente, pero ya no era débil.

No era ninguna raza, no pertenecía a ningún lado. No era normal, pero tampoco anormal.
No era sensible, pero sentía, sentía que por lo menos vivía. No era, sí era, no era, sí era.
Estaba llena de dualismos, contrarios puestos en un mismo cuerpo que se desgarraba, se libraban batallas monumentales todos los días, al desayuno, en el almuerzo, la cena, a la hora del té.

Se formaron personalidades, pasados, historias, mentiras.
Su padre fue mitómano, ilustraba la realidad un poco más colorida, su madre, la adornaba con detalles oscuros.
No se podía esperar menos de aquella chica que bandeaba sus piernas por la ciudad como si fuesen la última maravilla, pero cubría sus pechos como árabe perdida.

Ella, ya no era débil, ni fuerte. Había construído su propia raza de dualismos, una raza de artista, de mitómana, así, podía inventar su vida, desbaratarla y volverla a unir, formarla a su antojo, ser lo que quiera, cuando quiera. Sin ningún prototipo ni modelo, pues ella sería la primera y la única de su especie, superior o inferior, no importaba. Ella veía todo como una mezcla, un gris con muchas tonalidades que colapsaban y la formaban a ella, en todo su esplendor, a Ella.

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