Thursday, May 3, 2012

Se dio cuenta que era un desastre, un desastre emocional, tenía montoncitos de emociones regados por todo su cuarto, estaba feliz y podía llorar de tristeza, tenía rabia y podía morirse de la risa. No sabía que hacer con todo esto, y aún así, se le salió la cobardía, en ese momento cuando todo lo que quería decir eran unas simples palabras cliché como: No quiero que me dejes en esta vida, Quiero tenerte aquí hasta que sea sólo huesos. Pero lo mejor que pudo decirle fue Te odio. Y en eso, tenía que resumirse todo lo que sentía, su pequeña lengua se atoró y supo que era mejor besarlo.
No entendía porque estando feliz, se quedaba así. Entre taciturna y nostálgica.
No importa, importa que él no estuviese a su lado.
Ahora pensaba en dos cosas a la vez: volverse pequeña, muy pequeña y en su pecho.
Su pecho se sentía como el invierno de Praga.
Acogedor y misterioso.
En fin, sabía que volver no era una opción, caer lo consideraba pero no quería.
Vértigo, tal vez era eso.

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