Para el espectador con tiquetes en primera fila:
Warning: splash zone. Interaction with the actress may occur but any damages can not be held by the company.
Siempre bailando y actuando, siempre montando el acto perfecto de felicidad en la lejanía.
No es una mentiras ni es un escenario producido, la actriz es natural y sólo modifica detalles para complacencia del público.
Ahora, aquí es donde se pone interesante. Si la actriz ha bebido, es altamente probable que interactue con el único espectador en primera fila y que arremeta contra todo lo conocido como forma de autosabotaje.
La misma Sabina que buscó traicionarse hasta ella misma ahora juega malas pasadas cuando puede y se escabulle entre las palabras y las lágrimas, sabotearse es su mejor talento.
Pero Sabina no es la única, hay miles más, que ruegan que no lo haga, que no diga esas palabras que tanto teme. Que no haga más heridas que no puede sanar.
El resto ya no saben cómo decir que lo sienten, ya no saben cómo remendar tantos agujeros, como sentirse cercanas al único espectador sin necesitar más puntos quirúrgicos.
Los labios y las manos no encuentran camino para llegar, se quedan estancadas en el vacío infinito de un océano entero. Los besos ya no recorren su piel y los dedos ya no juegan a conectar lunares.
Las costillas se comprimen y se expanden con cada recuerdo, cada palabra que recuerda un tiempo mejor. El pecho se inunda cuando intenta expresarle su amor, el estómago se alborota y produce un vómito verbal de puras disculpas, promesas y sueños de un futuro. Los ojos temen que se vaya, que no vuelva, que desaparezca sin más.
Y el corazón, palpita con fuerza, galopa recorriendo kilómetros, montañas y mares para llegar. Para que entre líneas se lea el significado de ese único espectador. Para que él entienda que si no estuviese ahí, se acabaría la función y no habría más telón ni luces, no habría motivo para abrir el teatro.
El teatro donde han imaginado la vida juntos, donde han dejado como un álbum, los recortes de los recuerdos, las fotografías de las aventuras, las risas infinitas, los orgasmos más sinceros, el amor más puro e incondicional que ella ha conocido.
El mismo amor por el que lo daría todo, por el que no dejaría de bailar y actuar, por el que siempre haría sus mejores escenas, inventaría nuevas historias para contarle al mundo sobre su espectador.
Es tal la conexión entre este espectador y la bailarina que es un teatro intercontinental, con el escenario a un lado del mundo y las sillas al otro.
En este día, no hay más promesas que hacer cuando se tiene el corazón lleno de esperanza. Lleno de sueños y luces, cuando cuelga de un hilo esperando que no lo suelten, cuando confía plenamente en las manos del espectador. Cuando esta es su forma de expresar lo que siente, de hacerle saber que lo quiere, lo ha querido y lo querrá siempre, desde antes de saber que lo quería. Su forma más sincera de escribirle un mensaje que diga Te amo y Te extraño, pero con mil palabras entre esas 5.
Quedan mil funciones más, mil luces y escenarios que llenar si el espectador quiere seguir participando de esta historia sin fin.
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