Después, vino la preocupación por su inigualable levedad. Ese momento en que ya no se hallaba atada a nada.
Traicionaba para evadir el peso, mentía y lo hacía bien.
Supo que era tener los pies demasiado atados a la tierra, y por eso busco la traición para alejarse de todos, para olvidarlos a todos y no permitir que nadie la cambiase ni la manipulara.
Y me resigno, me cansé de escribir, de intentar sentir culpa y tener una consciencia. A la mierda la lealtad, la honestidad, la buena escritura, los buenos modales y la comisura de sus labios, de los que quise besar y no pude.
Seguramente, tú entenderás y mañana preguntarás si estoy bien..
Sí, estoy bien. Siempre estoy bien.
Bien jodida, bien revolcada, bien vuelta mierda, bien feliz, bien melancólica, bien orgásmica, bien histérica.
En general, bien violeta.
Qué curioso que un color describa más que un montón de letras y comas.
My feet dragged across the ground. ~
Empújame al abismo, mírame despacio y bésame.
Bésame como nunca lo has hecho, como siempre quisiste.
Desnudame el alma y presiona las heridas con sal, viola mis máscaras y ríete de mis mentiras.
Dame locura, pues aquí sólo hay cordura.
Pedir, eso lo sé hacer muy bien.
Dar, ya leíste mis Términos y Condiciones de uso.
Are you strong enough to stand protecting both your heart and mine? ~
Se perdió la linda costumbre de llorar, de desahogarme mediante unas cuantas horas de nostalgia.
Todo entra como aire, y así mismo se retiene, sin volver a salir.
Aprendí a aguantar la respiración como medio de supervivencia en el mundo de las emociones, a secar los ojos y a utilizar los labios para besar en vez de hablar.
Háblame, pronuncia aquellas cosas que me gustaba escuchar, vuelveme pequeña y fragil.
Cansada estoy de ser alta y fuerte.
Devuelveme aquella debilidad tan extraña que viene con ser la excepción a la regla.
My love has concrete feet. ~
Sin embargo, la levedad causaba una extraña sensación, un cierto grado de separación de todos y de todo, reprimiendo la necesidad básica del ser humano de sentirse aceptado y sus ganas de pertenecer a cualquier cosa, a cualquier persona.
Se llamaba Sabina, tenía un sombrero de hongo y un espejo.
Su sombrero le recordaba a su abuelo y le encantaba follar frente a ese espejo.
I'm so heavy, heavy in your arms. ~
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